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Problemas Escolares Pasos a seguir para un adecuado diagnóstico y tratamiento

  • 23 jun 2015
  • 4 Min. de lectura

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En los últimos años, las consultas y evaluaciones en dificultades de aprendizaje han aumentado considerablemente, porque se han ampliado los conocimientos al respecto, porque los profesionales que nos dedicamos a trabajar en esta área, tenemos ahora más material para diagnosticar y mejorar en los procesos del aprendizaje particularmente afectados, y porque han aparecido profesionales más capacitados y especializados para abocarse particularmente a estas dificultades.

Desde marzo (mes en que nuestros hij@s comienzan las clases), y en los meses venideros, en que l@s maestr@s ya tienen una noción de cómo sus alumnos rinden y evolucionan en el currículo escolar, las demandas sobre evaluación psicopedagógica aumentan, decayendo en el mes de diciembre.

Particularmente en este artículo, queremos destacar los pasos a seguir a partir de este dictamen que realizan l@s maestr@s cuando detectan dificultades, ya que muchas veces los padres y madres nos sentimos perdidos, preocupados y un poco agobiados por no saber, desde a qué profesional dirigirnos, hasta qué diagnóstico o evaluación es el más adecuado.

Quizá el primer paso luego de que nos sugieren en la escuela o en el liceo un diagnóstico, sea recurrir al pediatra tratante, para que nos indique justamente, cuál es el diagnóstico más aconsejable, entre las opciones diagnósticas a las que uno puede acceder, que van desde: psicodiagnóstico, evaluación psicopedagógica, evaluación pedagógica, evaluación del lenguaje oral y evaluación psicomotriz.

Cuando aparecen problemas a nivel educativo en niñ@s pequeñ@s, antes de 2º año escolar, el diagnóstico más solicitado suele ser el psicomotriz y el psicopedagógico (orientado este último a la evaluación del desarrollo y la detección precoz de una posible dificultad específica). Luego de 3º de escuela, el diagnóstico más adecuado es la evaluación psicopedagógica, ya que es a partir de aquí, que se pueden diagnosticar dificultades específicas como son la dislexia, la disortografía y la discalculia.

El psicodiagnóstico es solicitado en todas las edades, pero está más orientado a indagar aspectos relacionados con lo afectivo-emocional.

Los docentes suelen confundir la evaluación psicopedagógica, con el psicodiagnóstico, así que es importante que sepamos la diferencia entre ambos y cuál se adecua más a las necesidades de nuestr@s hij@s.

Entonces, el psicodiagnóstico es adecuado cuando se presume que hay aspectos emocionales y/o afectivos incidiendo en el aprendizaje escolar del niño (como pueden ser una mudanza, la separación de los padres, el fallecimiento de un familiar cercano, etc.). También se realiza cuando se presume que hay un déficit a nivel atencional, un retraso generalizado, problemas de relacionamiento con pares, dificultades graves a nivel psicológico, o bajo pedido expreso de psiquiatra infantil o neuropediatra, etc.

La evaluación psicopedagógica se realiza cuando el niño ha presentado de forma consistente a lo largo de su escolarización, una deprivación en un área específica (y siempre en está misma área), ya sea en lectura, escritura, matemática, atención, etc. Es uno de los diagnósticos más completos que se le pueden realizar a un/a niñ@, ya que en él se evalúan en profundidad las áreas específicas de lectura, escritura y matemáticas, los procesos cognitivos básicos (atención, memoria, percepción, etc.), el coeficiente intelectual general, así como también se hace un sondeo de los aspectos afectivo-emocionales y se contacta con la institución educativa para ver cómo se maneja el niño en el aula.

Una vez que dicha evaluación ha sido realizada, el profesional indicará si es aconsejable iniciar un tratamiento psicopedagógico. De ser así, esta evaluación permitirá que el re-educador se avoque exclusivamente y con rigor, en el área que presenta afección, sin trabajar en perdigonada o de modo general, cosas que no permitirían ver resultados sustanciales a corto plazo. Es importante que no posterguemos el inicio de dicho tratamiento, ya que cuanto menor es el/la niñ@, más fácilmente reversible o mejorable es la dificultad.

Por otra parte, como padres y madres tenemos varias opciones para ayudar desde casa de forma lúdica -y desde que nuestr@s hij@s son muy pequeños-, a prevenir y mejorar en el caso de existir una dificultad, con tareas tales como:

  • La lectura de cuentos: Es sumamente importante que les leamos cuentos a nuestr@s niñ@s y que ell@s puedan seguir con la vista lo que les estamos leyendo. Para l@s niñ@s más pequeñ@s existen libros que sustituyen ciertas palabras con dibujos, con lo que ell@s pueden participar de la “lectura” nombrando dicho dibujo. Esto ayuda a la incorporación de letras (en l@s más pequeñ@s) y a la lectura fluida (en l@s más grandes) apelando a la estimulación de dos sentidos: visual y auditivo.

  • Los juegos como el “veo-veo”, el “Simón”, las tarjetas de búsqueda de pares, los dibujos de buscar diferencias, etc., estimulan los procesos cognitivos básicos como la atención, la memoria inmediata y la percepción.

  • La práctica de sumas, restas, divisiones y multiplicaciones como un juego; y juegos de caja orientados al razonamiento numérico (banquero, números, etc.), permiten la ejercitación y la agilidad mental de dicho razonamiento. También es importante que nuestr@s hij@s puedan tener contacto con el dinero, para que reconozcan su valor y comiencen a ejercitar cuánto cambio tendrían que recibir ante determinado costo de un producto.

  • Las letras en goma Eva o madera (para niñ@s pequeñ@s) y juegos como el “Scrable” (para niñ@s más grandes y adolescentes), fomentan la incorporación de la correspondencia fonema-grafema (o sea que a cada sonido le corresponde una letra) y la formación de un lexicón (memoria de la palabra entera y de su escritura ortográfica).

En conclusión, ante una solicitud de diagnóstico por problemas escolares, hay que sondear si dicha solicitud es por dificultades emocionales (relacionamiento con pares, algo que esté pasando en casa que pueda afectar al niñ@), si es por dificultades motrices o del habla, o si es una dificultad específicamente del aprendizaje. Puede ser aconsejable aquí una consulta de orientación con el pediatra.

Una vez realizado el diagnóstico, no tardar en iniciar el tratamiento si así es requerido, ya que cuanto antes sea abordado, más efectivo y fácil es revertirlo o mejorarlo.

Tenemos que saber que como padres y madres también desempeñamos un rol importante en cuanto a la prevención, potenciación y mejora de áreas del aprendizaje, cuando tomamos un rol activo interviniendo en la lectura, en juegos de estimulación de procesos cognitivos, etc.

En este artículo intentamos dar una idea general de los pasos a seguir ante una demanda inicial de l@s educadores de un diagnóstico a nuestr@ hij@. Obviamente hay mucha más información si se quiere seguir profundizando; pero esperamos que lo expuesto aquí despierte interés y curiosidad y les sea de utilidad.

Lic. en Ps. Mariana Sburlati Massey

Terapeuta Sistémica Estratégica Breve

Terapeuta EMDR

Directora General de Clínica Psicológica Massey

mariana@clinicamassey.com

Mariana Sburlati

Tel. 099344918

 
 
 

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